Vos deseo querid@s amig@s felices fiestas

jueves, 16 de junio de 2016

Jack Kerouac

Jack Kerouac nació en Lowell, Massachussetts, en 1922. Hijo de emigrantes franco-canadienses no aprendió a hablar inglés hasta que empezó a ir al colegio católico de su ciudad a los seis años.
En la escuela secundaria destacó en el fútbol americano lo que le proporcionó una beca para la Universidad de Columbia en 1940, aunque la rotura de una pierna y desavenencias con el entrenador le alejaron del deporte. Poco después abandonó la universidad y, tras ser expulsado del ejército por demencia precoz, se echó a la carretera.
Recorrió los Estados Unidos trabajando en mútiples empleos y se enroló en la marina mercante, viajando por el Atlántico Norte e Inglaterra. Los viajes continuaron por tierra cruzando México, el Norte de Africa, Europa y Los Estados Unidos acompañado en ocasiones por sus amigos Allen Ginsberg, Neal Cassady y William Burroughs.
En 1957, tras varios fracasos, consiguió publicar "En el camino", escrita seis años antes, y en la que desarrollaba su teoría de escribir que bautizó como "prosa espontánea". Inmediatamente obtuvo el reconocimiento del público convirtiendose en portavoz de la Generación Beat.
Más tarde publicaría "Visiones de Gerard", "Angeles de Desolación", "Visiones de Cody", "Satori en París", "La Vanidad de los Duluoz", "Los Subterráneos" y "Doctor Sax" entre otros.
Retirado de la actividad pública en Florida junto a su madre y su mujer, murió alcoholizado y desencantado en 1969

Brindemos por las locas, por las inadaptadas
por las rebeldes, por las alborotadoras, por las que no encajan
por las que ven las cosas de una manera diferente.
No les gustan las reglas y no respetan el status-quo.
Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas, glorificarlas o vilipendiarlas.
Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas.
Porque cambian las cosas.
Empujan adelante la raza humana.
Mientras algunos las vean como locas, nosotras vemos el genio.
Porque las mujeres que se creen tan locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen.

Jack Kerouac

jueves, 2 de junio de 2016

Miguel Hernández

LA GUERRA MADRE
La guerra, madre: la guerra.
Mi casa sola y sin nadie.
Mi almohada sin aliento.
La guerra, madre: la guerra.
Mi almohada sin aliento.
La guerra, madre: la guerra.
La vida, madre: la vida.
La vida para matarse.
Mi corazón sin compaña.
La guerra, madre: la guerra.
Mi corazón sin compaña.
La guerra, madre: la guerra.
¿Quién mueve sus hondos pasos
En mi alma y en mi calle?
Cartas moribundas, muertas.
La guerra, madre: la guerra.
Cartas moribundas, muertas.
La guerra, madre: la guerra.

domingo, 22 de mayo de 2016

JORGE LUIS BOGES

JORGE LUIS BOGES (Argentina, 1899 - Suiza 1986)

Los espejos
Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el Hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.


Táctica y Estrategía en la voz de Mario Benedetti