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domingo, 26 de junio de 2011

Christine De Pizan (1364 - 1430)



“Si las mujeres hubiesen escrito libros, seguramente todo habría sido diferente”, afirmó la escritora medieval Cristina de Pizán. Sabía de lo que hablaba. La pluma le había permitido no solo abrirse camino en un mundo reservado a los hombres, sino también ganarse la vida con ella y defender a la mujer de los prejuicios a los que estaba sometida. Christine de Pizán nació en 1364 en Venecia y vivió hasta el 1430 (moriría en el monasterio de Poissy) fue una poetisa y feminista medieval francesa. Fue pionera, además de por su feminismo (hablamos de los siglos XIV y XV) por ser la primera intelectual profesional.
Nacida en Venecia, con cuatro años abandona su ciudad natal ya que su padre, Tommaso da Pizzano, se traslada a la corte parisina de Carlos V de Valois en calidad de médico y astrólogo del rey.

A partir de este momento Cristina disfrutará de una vida cortesana colmada de lujos. Recibe una completa educación debido al empeño de su padre, en contraste con la actitud de su madre que se opone duramente a la instrucción de su hija en materias que no sean otras que las relacionadas con las tareas domésticas. Con quince años contrae matrimonio con Estienne du Castel, notario del rey. Diez años después enviuda debido a la peste. Con veinticinco años y tres hijos tendrá que enfrentarse a una difícil situación económica. Para solventar su precaria situación y mientras pleitea para recuperar parte del patrimonio perdido, se dedicará profesionalmente a la escritura. Comienza escribiendo baladas de lamentación por la muerte del amado, pero posteriormente se dedicará a temas relacionados con la historia, la política, la condición de la mujer, etc. Este cambio en la temática de sus obras se debe principalmente a una renovación en el ámbito cultural, a un incipiente, que despertará el interés de los intelectuales del momento por las disciplinas relacionadas con todo aquello que rodea al ser humano. La mujer y su condición será un argumento tratado ampliamente por la autora italiana en varias de sus obras. Cristina será la iniciadora de lo que se conocerá durante el Renacimiento como la Querella de las mujeres, movimiento de defensa de la mujer llevado a cabo por diversas intelectuales del momento y que surge a raíz de su obra Cartas de la Querella del Roman de la Rose (1398-1402) contra la segunda parte de esta obra escrita por Jean de Meun, donde el autor ataca duramente a las mujeres. En 1407 estalla la guerra civil en París y en 1411 Cristina huye de la capital para refugiarse en el convento de Poissy con su hija. Muere en 1430 en su retiro de Poissy, a los sesenta y seis años.
No sólo fue la primera escritora feminista sino que, para muchos estudiosos, también fue “la primera escritora profesional. Para la medievalista Blanca Garí, Pizán es la primera escritora feminista porque, frente al discurso de los doctos de la época, la autora escribió a partir de su experiencia, de la experiencia que tenía de su cuerpo de mujer: es la primera que afirma que todo lo que se dice sobre la maldad de las mujeres no se debe a ninguna característica intrínseca, sino a las circunstancias, que no es natural, sino social. Y que repasa lo que los hombres han dicho de las mujeres y lo rebate desde su propia experiencia.
A BUEN AMOR JURO Y PROMETO


“A buen Amor juro y prometo,
y a la flor llamada Rosa,
a la valerosa diosa Lealtad,
que nos trae esta noticia,
salvaguardar la fama de cada
dama,
protegerla de cualquier
circunstancia,
y no difamar jamás a una
mujer. Y con este fin, tomo el Orden de
la Rosa”.
(Inicio de una de las baladas, del Cuento de la Rosa, Christine de Pizan, La Rosa y el Principe pag.77)