Vos deseo querid@s amig@s felices fiestas

domingo, 21 de noviembre de 2010

Pachín de Melás —seudónimo de Emilio Robles Muñiz, escritor bablista—, nació en Gijón (Asturias),
 en 1877, en un hogar humilde de familia numerosa, por lo que no pudo hacer otros estudios más que los elementales, complementados después con numerosas lecturas.
De muy joven empezó a trabajar como obrero mecánico, especializándose de tornero en las clases nocturnas de la Escuela Industrial de Gijón.
En 1899 colabora con el diario gijonés El Comercio y dos años después en los periódicos obreros de la misma localidad, La Defensa de Obrero y La Organización, con escritos «virulentos pero eminentemente realistas», a juicio de Patricio Adúriz, que le valieron unos meses de destierro en Sama de Langreo (Asturias).
La vocación de poeta se le manifestó cuando cortejaba con la que después sería su mujer, Agapita Sánchez, con quien se casó en 1900. Después de casado, animado por los éxitos conseguidos, se dedicó de lleno a la literatura, empleando en ella todos los momentos de descanso de las tareas de mecánico; por aquel entonces sus colaboraciones aparecen en periódicos gijoneses, algunos de otras localidades de Asturias y en la revista Asturias, de Madrid.
En 1904 recibe dos premios literarios: uno, en el Certamen Científico Literario celebrado en el Teatro Dindurra de Gijón, con el romance La Güelina, recibiendo la Flor Natural de manos de la infanta Isabel la Chata, y otro, en los Juegos Florales de Avilés, con el poema ¡Cantái, cantái! Tres años después es galardonado con otros dos premios en el concurso organizado por el diario gijonés El Noroeste por una poesía en lengua asturiana titulada Los oscuros cantores y una memoria sobre el matonismo.
En 1905 publica su primer obra en volumen, Gijonismo, colección de artículos sobre los recuerdos de la infancia, y en 1906 estrena en el Teatro Jovellanos de Gijón su boceto dramático La Peñuca (Gijón, 1906), con la que tuvo un éxito que le animaría a seguir por el camino del teatro regional, en el que alcanzó éxitos sin precedentes como los conseguidos con los diálogos en lengua asturiana Veyures (Gijón, 1909), estrenado en el Teatro Dindurra en 1908, y Pobre Melandru, (Gijón, 1918), en el Teatro Jovellanos en 1919, o con el sainete ¡Hevia arreglu! (Gijón, 1909), estrenado en el Dindurra ese mismo año. A la par, su colección de cuentos en lengua asturianaLes Veyures de Pinón (Gijón, 1909) se agotaba a las pocas semanas.
En 1911 entra a formar parte del profesorado de la Escuela Industrial de Gijón, como maestro de taller con el sueldo de mil pesetas anuales. A este ingreso y al poco y tampoco muy crecido de sus producciones teatrales y literarias une lo que le produce la profesión de redactor de calle en los periódicos locales; trabaja sucesivamente enLa OpiniónEl Principado y Pueblo Astur, y pasa luego a corrector de pruebas de El Noroeste.
Como hombre activo y emprendedor concibe varios proyectos; entre los que realiza con éxito se encuentra la edición de una serie de postales con el título Cantares asturianos.
Colaboró también con asiduidad en varias publicaciones asturianas de América y, posteriormente, en el diario gijonés La Prensa.
En 1914 estableció en Gijón un quiosco para la venta de periódicos, «El kiosko Jovellanos», llamado así por estar cerca de la estatua del prócer gijonés. Este kiosko, en palabras de Patricio Adúriz, «era como una institución gijonesa reconocida por todos [...], kiosko y propietario pasaron a ser como un símbolo de indudable proyección y resonancia con denominador de asturianía».
Desde 1910 estrena unas quince obras de teatro, editadas casi todas: comedias, zarzuelas, entremeses, diálogos y monólogos. Entre las más aplaudidas figuran: El tratu de Quicón el Magüetu (Gijón, 1913), estrenado en el Dindurra el 23 de noviembre de 1912; el entremés La herencia de Pepín (Gijón, 1924), en el mismo teatro el 6 de agosto de 1915, y la zarzuela El filandón (Gijón, 1924), con música de Sara R. Caso, en el Jovellanos el 26 de diciembre de 1919.
Según Constantino Suárez (Españolito), entre las empresas por él acometidas y dignas de mejor acogida de la alcanzada figuran la fundación de la revista Alma Asturiana, la Biblioteca de Autores Asturianos en 1912 y La Novela asturiana, colección de novelas cortas en 1916.
Su último triunfo en la escena fue el estreno (9 de abril de 1935) de la zarzuela asturiana La Esfoyaza, con música de Sergio Domingo, y Al sonar de la salguera, que contiene pasajes líricos, con música de Amalio López (editada en Oviedo, 1936).
Durante la Guerra Civil española salvó de la catástrofe los restos de Jovellanos custodiados en la cripta de la iglesia gijonesa de San Pedro, cuando ésta fue incendiada y volada con dinamita.
Murió en la cárcel de El Coto de Gijón en 1936, año de comienzo de la Guerra Civil.
Además de las obras antes citadas, estrenó y publicó las siguientes: Mitos y supersticiones asturianas (Gijón, 1912); el cuento escénico Secadiella (Gijón, 1915);Na quintana (Gijón, 1916), sainete premiado; el diálogo titulado Los rapazos cantariegos (Gijón, 1919); la zarzuela La sosiega (Gijón, 1922); la comedia El último sermón (Gijón, 1922); la comedia corta El gaitero de Fonfría (Gijón, 1922); el diálogoMal de cañaes (Gijón, 1923); Agudezas asturianas (Barcelona, s.a.), chistes en bable; Pensatible (Gijón, 1926), selección de poemas en bable; la comedia Los malditos (Gijón, 1926); el diálogo Regalín de aldea (Gijón, 1928); el monólogo Xuacu busca un criau... y na más (Gijón, 1928); el diálogo Los amores de Gorín (Gijón, 1928); la comedia Noche de luna
A los neños de La Calzada
Leido en la inauguración del parque Infantil 
construido por la Sociedad Cultural e Higiene de la Calzada
. Gijón, 20 de junio de 1915
¿Qué seriones, que formales
tan los neños de La Calzada…!
¿Cómo escuchan los probinos
a la xente qu´aquí fala!
¡Ay! Que guapos rapacinos
que no gorguten migaya.
¡Ay! si agora un paxu piescos
per aquí s´esparramara…
¡adiós! con el cuartu seriu
de la tropa ´sgalazada
per pañar un piescu verde
y royelu hasta la gaspia
o pevita, ye lo mesmo,
el güen diente tóo lo blandia
¿Y si fueren cirigüeñes,
manzanes, cereces?…¡mialma
si nel suelu queda una
que non seya ´sgatuñada!
¿Doivos dentera moninos?
¿Faisevos la boca agua?
Perdonaime, tóo ye groma
Del magüetu que vos fala.
¡Ay, probinos! pa utra cosa
esta fiesta fue ´ntamada.
Paxaros, flores y neños
facen reviciar el alma
fuxendo llercies, llaceries,
dolor, llantu, pena, llácara
y semando d´allegríes
la vida que ye una llárima.
Cántigu que na ´spesura
saltarín paxuru ´ntama
llanciando al sol gorgorinos,
pa la fema ´namorada;
arume de belles flores
na solez de la ´nramada
que ´l vientu sele lu lleva
y suavin muy suave lu aña;
caricies del guapu neñu
que na so melosa fabla
faínos rir a tutiplén
y de oyelu cai la baba…
Son querencies de la vida,
ye amor, poesia, alma,
ye ´l sentir de los humanos,
ye vevir la paz y calma,
ye tóo xunto l´allegría
que del cielu vien per gala.
¡Ay, probinos los mios neños
rapazos de la Calzada!
Ya tenéis vuestru xardín
onde reblincar con gana;
ya tenéis flores y árboles
que sol, mar y brisa baña…
Sois felices, muy felices
ena inocencia del alma.
Si algún día, yo, vieyín,
(non en balde ´l tiempu pasa)
cimbláu co la carga a cuestes
que los años sofitara
tembleque, mediu cieguín,
con el alma atristayada
de sufrir y padecer,
de luchar na vida amarga,
subiera a rastraes los pies
fast´aquí, fasta la Calzada,
dexáime tomar el sol
nel xardín de la neñada
al par de les belles flores
ena querida barriada,
mientres blincáis, xunto a min
riyendo con toa la gracia
y los páxaros allegres
canten amor y esperanza…
¿Dexareisme miós neñinos,
rapazos de la Calzada?